Seleccionar página

Protomaestros:
Estamos al corriente que los chicos antes de hablar se comunican; pero ¿pueden comunicar información útil para otro? La respuesta es sí. Los chicos pueden intervenir de forma activa advirtiendo a otro que va a cometer un error, tienen la capacidad de prever las acciones del otro y responder de forma acorde incluso antes de comenzar a hablar.

GRACIAS A LA ENSEÑANZA DE LOS DIVERSOS SISTEMAS SIMBÓLICOS NUESTRO CEREBRO INCORPORA EXPERIENCIAS Y CONOCIMIENTOS, POSIBILITANDO LA EDUCACIÓN Y LA TRASMISIÓN DE LA CULTURA

Podemos citar un estudio realizado por Ulf Liszkowski y Michael Tomasello quienes desarrollaron un juego ingenioso con un niño de un año y un actor. A la vista de un niño, el actor dejaba caer un objeto de una mesa de manera en que el niño veía donde caía pero el actor no. Cuando el actor se ponía a buscar el objeto sin éxito, el niño usaba su índice para señalar y así informar al actor la ubicación del mismo. Esto se repitió con diferentes niños y reveló un hallazgo importante: en los casos en que quedaba claro que el actor sabía dónde había caído el objeto, el niño ya no señalaba.

Los chicos son naturalmente maestros efectivos
Si realmente existe el instinto docente, deberíamos enseñar natural y eficazmente desde chicos. En este punto para evaluar la efectividad es importante la prosodia, la clave ostensiva, la capacidad de gestualizar el discurso, una clave compartida por ambas personas en la conversación. Este canal ostensivo es efectivo desde el día en que nacemos. Cuando un mensaje se comunica mediante el canal ostensivo el receptor piensa que lo que se le enseño es completo. En conclusión para saber si los chicos son efectivos y buenos maestros tenemos que preguntarnos si son ostensivos para que el receptor piense si la información es completa y confiable. Los gestos ostensivos son muy naturales, el más básico que conocemos es el mirar a los ojos y dirigirse corporalmente a la otra persona. Otras claves ostensivas son cambiar el tono de voz, levantar las cejas y señalar objetos relevantes entre otros.
Respondiendo a nuestra pregunta inicial entonces, ¿Por qué enseñamos? Porque enseñar es una manera de cuidarnos a nosotros mismos, compartir un conocimiento es un medio utilitario de quien comunica. En la antigüedad se enseñaba a protegerse de los animales predadores y así, enseñando a otro, la persona se protegía a sí misma. El compartir el conocimiento es un rasgo que hace que nos unamos en grupos. La enseñanza es el centro de la cultura y donde esta nace. Armar grupos, tribus o colectivos hace que cada individuo funcione mejor de lo que funcionaría solo. Enseñar no solo es una manera de conocer cosas y causas; también es conocer a los otros y a nosotros mismos. Enseñar ayuda a consolidar el conocimiento de quien enseña. “Enseñar es aprender dos veces”

[logocarousel id=»599″]